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miércoles, 10 de diciembre de 2014

JOSÉ MANUEL ESCOBAR: El pintor con alma de niño sorprende con “Sueño naif”



Por Nivardo Córdova Salinas


Bajo el sugerente título de “Sueño naif”, el destacado artista plástico José Manuel Escobar Ríos (Trujillo, 1973) expone sus más recientes óleos en la Mansión Eiffel Galería de Arte, en el centro histórico de Lima (Jr. Ucayali 170).

Sin duda, el trabajo artístico del artista Escobar Ríos demuestra que, a pesar de todo, la tradición cultural de esta urbe norteña todavía persiste, fiel a una tradición de grandes artistas como el poeta César Vallejo o los pintores Macedonio de la Torre y Pedro Azabache.
José Manuel, a sus cuarenta años, se ha forjado un estilo propio. Sus cuadros, de influencia mágica y del arte “naif”, de una visión inocente de la vida, son el reflejo de su personalidad.
Encontramos al artista en la casona republicana que alberga sus cuadros en Lima. Su mirada es dulce, su figura estilizada. “Mi infancia pasó en Mansiche, una zona campestre de Trujillo, en Pampas de Alejandro, cerca de Chan Chan. Ahora toda esa zona está urbanizada, pero me quedan los recuerdos e imágenes grabadas en la retina”.
Su aproximación al arte fue a temprana edad. “Conocí el dibujo a través de mi hermano mayor, que era un excelente dibujante a lapicero, y fue mi primera influencia. Yo lo admiraba y aun lo admiro, él me enseñó a dibujar y además a escuchar jazz”, afirma.

"El atuendo de la novia", óleo de José Manuel Escobar.
El artista recuerda su niñez con nostalgia, pero él afirma que se sigue considerando un niño-grande. "Por razones económicas, mi hermano tuvo que dejar de dibujar y ponerse a trabajar. Pero a mí me quedó el bichito de la pintura y el arte. Además, mi padre también ejerció una gran influencia, pues era un hombre muy trabajador, un padre ejemplar, y mi madre era una mujer extraordinaria, muy dulce y amorosa; ambos me inculcaron valores que siempre llevo presente en mi vida cotidiana”, expresa.
Tras terminar la secundaria en el conocido colegio República de México, José Manuel ingresó a la Escuela de Bellas Artes “Macedonio de la Torre” de Trujillo, en el segundo intento. Allí realizó su formación académica, adquirió técnica, pero siempre se mantuvo fiel a los temas de la infancia, a los sueños, a la imaginación. Egresó el año 1999, entre los alumnos más destacados.No en vano, sus obras han sido seleccionadas por el prestigioso Museo de Arte Moderno MAM Parral, en México, para formar parte de su colección permanente.
“Siempre me ha gustado plasmar mis vivencias de niño, con mis juguetes, flores, insectos, observando la naturaleza, las mariposas, las aves. Todo eso tiene un significado mágico para mí.Pero hay un animalito al que le tengo un cariño especial: la libélula, que en mi tierra se le conoce como caballito. Siempre lo pinto, incluso pinto caballos con patas de libélula, que parecen volar en el aire”, afirma.

"Rincón secreto", óleo de José Manuel Escobar.
Hay una anécdota que recuerda de modo especial. “Sembraba una planta de maracuyá y en medio de la enredadera apareció un gusano. Todos los días yo lo observaba, con detenimiento, y vi que de pronto se empezó a envolver en una especie de manto oscuro, algo que con el paso de los días se fue volviendo repugnante. Pero luego, cuando se convirtió en crisálida, poco a poco fue asomando una mariposa que tenía los colores más hermosos que he visto en mi vida. Es una metáfora de la naturaleza: de lo más oscuro puede brotar la luz…”, afirma.
Señala que en los inicios de su carrera artística comenzó pintando mariposas, árboles, recuerdos de la chacra. “Fui el último de nueve hermanos, por eso mi niñez fue solitaria. Hablaba con la luna, le contaba mis proyectos, mis tristezas, mis angustias. Hasta hoy día lo sigo haciendo. No he cambiado”, señala.
En cuanto al proceso creativo, José Manuel afirma que el arte se va revelando desde el espíritu interior. “Pero es importante el dibujo, ir boceteando, dando forma a los recuerdos y visiones.


Sin embargo, el arte no es una jaula de cristal. En el período en que el Perú se vivió la violencia de la dictadura, él participó en el proyecto “Perú Cachina”, que era de crítica social al sistema y al gobierno, un rechazo a la corrupción. “Pinté billetes con la cara de Montesinos”, recuerda.
El artista sigue su camino. Antes de terminar la entrevista, le preguntamos qué opina del arte actual. “Hay de todo, hay buenos artistas, pero también predomina la frivolidad y la superficialidad”.


El artista José Manuel Escobar Ríos,
modestia, sencillez y talento. Un genio.

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